viernes 6, noviembre, 2026

LA RAYA DEL TIGRE

¿Y quienes perdieron también en México, junto con Donald Trump?

Rubén Cárdenas

La histórica paliza propinada por el electorado al presidente Donald Trump y su gobierno se reafirma cada hora, conforme se conocen nuevos resultados que favorecen a los demócratas electos, entre quienes hay perfiles capaces y muy diversos, la mayoría jóvenes, con los que la política externa e interna tomará un rumbo diferente.

De manera colateral, este naciente escenario también influencia el devenir político en México, porque significa una derrota -o mínimo un debilitamiento- para amplios sectores de la derecha y ultraderecha en nuestro territorio, en particular para quienes odian obsesivamente a los gobiernos de la Cuarta Transformación.

Y claro, el hecho de que el Partido Demócrata haya tomado el control en el Senado y la Cámara de Representantes y que haya ganado las principales gubernaturas, como Texas y California, para nada significa que la relación bilateral vaya a dar un giro de 180 grados a partir de enero y entonces nuestro país vaya a ser favorecido en todo.

La experiencia confirma que, tanto demócratas como republicanos en el poder, siempre han mantenido con México una relación ventajosa para ellos y de un sometimiento sistemático a base de presiones, pero nunca como en esta era de Trump, con aranceles, amenazas, deportaciones masivas y otras medidas altamente coercitivas.

Nunca antes, desde la Casa Blanca, se había dado un trato tan indigno a los mexicanos, si bien ha existido un aparente nivel de respeto de Trump hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, lo cual tampoco la ha salvado de amenazas a nivel comercial, por ejemplo.

Con los republicanos en el poder y Trump en el máximo liderazgo, la relación bilateral ha sufrido una tensión constante y, en este marco de referencia, hubo también quienes perdieron en México, y mucho, con este colosal descalabro de los republicanos en las urnas.

Y estos son nada menos que los partidos políticos de oposición, principalmente el PRIAN y Somos MX, la organización creada por Claudio X. González y una pléyade de políticos provenientes de distintos partidos, amalgamados en un solo propósito: Obstaculizar al gobierno de la 4T, aunque nunca han presentado un proyecto alternativo para solucionar los problemas.

En el PRIAN, perdieron figuras como el dirigente Alejandro Moreno Cárdenas, porque ya no encontrará la facilidad habitual de ir a quejarse a suelo norteamericano, ni a solicitar su intervención en asuntos nacionales. En esa tesitura quedarán igualmente gobiernos estatales del PAN, como en Chihuahua y Guanajuato.

En este mismo costal de derrotados está el empresario Ricardo Salinas Pliego, con proyecto político de cara al 2030, quien veía en Trump la posibilidad de encontrar un soporte sólido para minimizar la fuerza del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Otros perfiles y organismos sociales, no muy visibles, pero activos en la vida política de México, como empresarios y activistas religiosos, deben andar de capa caída después de la jornada electoral de EU, porque ahora enfrentarán dificultades para seguir actuando con el visto bueno del gobierno trumpista.

Ahora bien, los demócratas deben estar muy conscientes que no llegaron solos en esta elección de medio término, sino acompañados de líderes minoritarios que estaban bajo las sombras del poder en sus trincheras, pero que, al decidirse a participar, demostraron lo que realmente valen.

Dos políticos de ascendencia mexicana, Gina Hinojosa y Xavier Becerra, gobernarán los estados de Texas y California, de entre las economías más fuertes del país. Nunca antes Texas había sido ganado por alguien de ascendencia latina. Además, por primera vez en la historia, una afroamericana, Keisha Lance, gobernará Georgia, y una mujer nativa, Deb Halaand, será mandataria de Nuevo México.

Del mismo modo, en un giro sin precedentes, un musulmán, Abdul El – Sayed, se acaba de convertir en senador electo por Michigan y se encadena esta victoria con la de Zohran Mamdani, otro musulmán que ganó en 2025 la alcaldía de Nueva York, en un triunfo épico.

Y eso no es todo, pues Chris Pappas ganó la senaduría en New Hampshire y eso lo coloca como el primer político abiertamente gay en llegar al Senado. Asimismo, se alcanzaron gubernaturas sin precedentes, como Wisconsin y Kansas, con más de medio siglo de predominio republicano.

Por lo que hace a la Cámara de Representantes, los demócratas ocuparán 248 espacios, mientras que los republicanos sólo 135; en el Senado, del total de 100 senadores que conforman la cámara, son hasta hoy 54 demócratas, aunque podrían añadirse dos más, uno de Alaska y otro de Mississippi.

Con todo este capital político acumulado, los demócratas serán los primeros convencidos en que, para mantenerlo, deben trabajar unidos y con disposición para atender las prioridades por las que fueron elegidos: Mejorar la economía y bajar los precios, implementar políticas públicas en temas cruciales como la salud y la vivienda y avanzar en una política migratoria sensata.

En este sentido, México sería beneficiario directo de ese cambio en la nueva forma demócrata de hacer política, porque cambiaría el trato no solamente con el gobierno mexicano, sino con el mundo entero, comenzando tal vez con los tratos comerciales y de aranceles que en este momento son tan desfavorables.

Además, para nuestro país es emblemático que los cinco estados fronterizos con el lado mexicano sean demócratas y, en dos de ellos, con el factor extra de la afinidad racial, o sea en Texas y California, donde el voto hispano, incluido el de los ya famosos “No sabo Kids” determinó la oleada azul.

Estos gobiernos, junto con Nuevo México y Arizona, seguramente presentarán oposición a las políticas trumpistas, lo cual promovería un mejor entendimiento en materia migratoria y cualquier esquema fronterizo, de acuerdo a los compromisos de campaña y al propio ideario demócrata.

Sin el Trump tan empoderado como lo hemos visto por dos años, empezará a ceder la tensión global, lo que aumenta la oportunidad de una mejor relación con México, pero aquí no todos deben estar contentos, porque sus conexiones políticas en Washington han iniciado un camino cuesta abajo. Al tiempo.

X: @rubencardenas10

Facebook: Ruben Cardenas

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