sábado 7, noviembre, 2026

PORTAL

El morenismo no sabe cómo tragarse el sapo Taddei

Ayer la cubrieron de elogios, cantaron alabanzas a sus presuntas virtudes y dieron gracias al cielo por su llegada al INE. Hoy, como corresponde a los déspotas cobardes, la niegan y abjuran de ella… el sapo llamado Guadalupe Taddei se les atoró en la garganta

Carlos Arredondo Sibaja

Uno de los peores defectos de nuestros políticos -los de cualquier signo ideológico, digámoslo sin ambigüedades- es su incapacidad para reconocer errores. Sin duda convencidos de haberse convertido en seres infalibles tras su acceso al poder público, creen ser merecedores solo de reconocimiento y alabanza. Por eso, su reacción cuando son sorprendidos en falta es, siempre, la de “argumentar” cómo la responsabilidad es de otros.

Porque si se les pilla -lo cual ocurre con insana frecuencia- en una contradicción; si se les descubre un desvío; si se les documenta una incongruencia, jamás les veremos asumir la responsabilidad y, con humildad, disponerse a disculparse con el respetable y realizar un acto de contrición.

Lejos de tal posibilidad sacan a relucir la estrategia favorita de los déspotas: el cinismo argumentativo. Con frialdad y desfachatez niegan lo evidente, señalan a otros o intentan desviar la atención. O todo junto.

Eso justamente estamos atestiguando, con el uso de expresiones rayanas en lo ridículo, en torno a la vergonzante salida de Guadalupe Taddei del Instituto Nacional Electoral. Eso justamente están haciendo quienes alinean en las filas del régimen, comenzando por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Han sido unas mañaneras verdaderamente patéticas las de los últimos días. La “científica” con grado de doctora rebajada a maromera intelectual de kínder; la primera mujer en ocupar la Silla del Águila, lo cual le garantiza un lugar de privilegio en la historia patria, devaluándose a sí misma porque no puede, no quiere o no sabe asumir responsabilidades con gallardía; con vocación de estadista, con estatura política.

Fue el morenismo quien identificó a Guadalupe Taddei; fue el morenismo quien la eligió para encumbrarla y dotarla de facultades meta legales; fue el morenismo quien festinó su selección “por azar”; fueron las figuras señeras del morenismo quienes se desvivieron en elogios hacia ella en cuanto asumió el cargo. Es suya… toda, enterita, una morenista químicamente pura.

La evidencia es clara, absoluta, contundente, irrebatible… pero, en contra de toda lógica y de espaldas a la mínima coherencia, la Presidenta pretende hacernos tragar un cuento improbable: si la sonorense encumbrada por ellos resultó una corrupta de siete suelas, ¡la indecencia del presente solo puede ser explicada por sus contactos del pasado!

Porque sí: la señora Guadalupe Taddei resultó ser una indecente y se entregó a todos los vicios de los cuales abjuran en público los preclaros representantes del nuevo partido hegemónico (aunque los practiquen en privado)… pero eso ocurrió porque en sus orígenes tuvo contacto con gente del PRI, del PAN, con Lorenzo Córdova, con Guadalupe Acosta Naranjo, con los integrantes de la fauna malvada de este país, quienes no solamente le enseñaron a mentir, robar y traicionar, sino también a camuflarse, a esconder sus apetitos y desmesuras…

Gracias a esas artes oscuras logró engañar a los paladines del amor al pueblo y la conducta recta, proba e impoluta. Porque la cuatroté, es verdad, le dio un espacio relevante en la vida pública del país y la dotó de facultades desmesuradas… pero todo eso lo hizo pensándola una ellos, una defensora de sus valores… ¡cómo iban a sospechar de su podredumbre interna!

En otras palabras, y para dejarlo perfectamente claro, Morena, el gobierno surgido de ese partido y sus gobernantes actuales, son las víctimas en este episodio, no los victimarios.

A nadie pueden sorprender ya las maromas verbales, las peripecias argumentativas, ni los extravíos mentales de los representantes y personeros del régimen morenista. Se han especializado en el uso de eufemismos y en la construcción de explicaciones fantasiosas para sus vicios y excesos.

Pero el caso Taddei deja claro cómo nuestra capacidad de asombro siempre puede ser estirada un poco más. Porque la ideología cuatrotera siempre será capaz de encontrar una salida “conveniente” para cada ocasión en la cual tropieza con su propia lengua.

Y, como debe decirse siempre ante un caso de esta naturaleza, si todo esto no fuera trágico, sería cómico…

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx

Compartir en: