Luis Alberto Vázquez Álvarez
“El arte es el arma más poderosa en la lucha por la liberación humana.”
Diego Rivera
Biagio da Cesena, maestro de ceremonias del papa Paulo III, visitaba la capilla Sixtina mientras Miguel Ángel pintaba “El Juicio Final” (1536-1541). Se mostraba profundamente escandalizado por los desnudos. Consideraba una vergüenza que en tan sagrado lugar hubiera tales figuras y gritaba que ese fresco era más digno de una taberna que de la capilla papal. Miguel Ángel, quien tenía un carácter muy tempestuoso, en la esquina inferior derecha del fresco, ubicó el averno y en él pintó a Biagio con orejas grandes de burro (símbolo de ignorancia y necedad) y una serpiente enrollada en su cuerpo que le muerde los genitales.
Al verse retratado en el Infierno, Biagio acudió directamente al Papa a rogarle ordenara a Miguel Ángel borrar su figura. El pontífice respondió con ironía: “Si el pintor te hubiera puesto en el Purgatorio, yo habría podido hacer algo, porque mi autoridad llega hasta allí. Pero como te ha puesto en el Infierno, nada puedo hacer: de ahí no hay redención posible.»
Dante Alighieri, en el infierno de su “Divina Comedia” (1304-1308) desafió al poder de su tiempo y convirtió su obra literaria en una implacable trinchera política. Sus acusaciones a enemigos no son abstractas menos aún teológicas: son respuestas viscerales al exilio que sufrió de su natal Florencia, víctima de las sangrientas luchas de poder.
Para Dante, la corrupción política era un pecado que destruía la paz social y descarrilaba la salvación del alma. En el octavo círculo, coloca a los políticos putrefactos y a los funcionarios que vendían cargos u oficiaban por sobornos: sufren sumergidos en una laguna hirviente, vigilados por demonios monstruosos que simbolizan las negociaciones oscuras e invisibles bajo las que operaban en vida; da nombres: Ciampolo de Navarra y varios funcionarios florentinos y luqueses. Incluye ahí a “Los Simoníacos”: (corruptos eclesiásticos), porque Dante no distingue entre poder civil y religioso cuando este último actúa políticamente. También están los papas que vendieron favores y cargos eclesiásticos por poder terrenal, sepultados cabeza abajo en agujeros de roca, con los pies envueltos en llamas. Destacan en el noveno círculo los “traidores a la patria” Congelados en el lago Cócito (=Ojo= narcoPRIANistas oportunistas y Trump´s little dog con sus pulgas).
Hoy mismo, en la sede del Parlamento Europeo, está en exhibición una obra de arte contemporáneo de carácter satírico y político; se titula «La peste naranja» subtitulada como «El rey de la injusticia». del artista danés Jens Galschiøt, con 2,6 metros de altura, representa al actual presidente de USA, totalmente desnudo, destacando su grotesca obesidad; cubierta con pan de oro de 23 K; aparece montado a horcajadas sobre los hombros de un hombre mucho más pequeño y de aspecto ordinario, el cual se encuentra visiblemente encorvado y hundiéndose bajo el peso del pederasta. Esta estructura simboliza gráficamente cómo las decisiones del poder estadounidense recaen y oprimen al resto del mundo.
En una mano sujeta un largo palo de golf. En la otra sostiene la balanza de la justicia. A sus pies, la «pelota de golf» con la que juega, representa, simbólicamente, al planeta Tierra. En la base de la estatua se incluyó una placa con una cita irónica atribuida al «Rey de la injusticia», cuyo texto dice: “Estoy sentado sobre la espalda de un hombre. Se hunde bajo mi peso. Haré cualquier cosa para ayudarlo. Excepto bajarme de su espalda”.
Esta escultura funciona como una «protesta satírica» contra las políticas exteriores y medioambientales de la administración norteamericana —especialmente señalando al dictador narcisista como un obstáculo para la acción climática global—, buscando generar debate en el corazón de la política europea y, simultáneamente, el dominio absoluto de la ultraderecha en Latinoamérica.
El tirano gringo naranja está amenazando a sus propios ciudadanos con defraudaciones electorales y así imitar la rapiña cometida en varios comicios realizados en países sudamericanos con marcado descaro. Y, a cualquier precio e ilegalidad, “ganar las elecciones” contra la voluntad popular y él mantenerse en el poder. En México el conservadurismo sueña imitar tal maquinación en junio de 2027.
El rey está desnudo y su capacidad mental está vacía como su aceptación en el pueblo americano.







